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La muerte de la hermandad alrededor del mundo – Colinas Verdes San José

La muerte de la hermandad alrededor del mundo – Colinas Verdes San José

by Patrick Malone

El 11 de mayo, el Primer Ministro chino Li Keqiang y el Presidente keniata Uburu Kenyatta, junto con representantes de la Comunidad de África Oriental (CAO), acordaron cofinanciar la construcción del Ferrocarril Mombasa-Nairobi. Este ferrocarril forma parte del proyecto del Ferrocarril del África Oriental (EAR) que conectará el África Oriental de Mombasa (Kenya) a Bujumbura (Burundi), inaugurando así una nueva era de inversiones en infraestructura en África.

El EAR, de 1.824 millas, conectará varias ciudades de África oriental, entre ellas Nairobi y Kisumu en Kenya, Kampala en Uganda y Kigali en Rwanda, con conexiones a Juba en el Sudán meridional, Addis Abeba en Etiopía y Kisangani en la República Democrática del Congo (RDC). El impacto económico será enorme. La CAO no sólo abrirá lucrativos mercados mineros y petroleros tan profundos en el interior como Kisangani, sino que reducirá los costos de transporte terrestre y el tiempo de viaje, al tiempo que acelerará la integración del bloque económico de la CAO y la proliferación del comercio intrarregional.

Desde la creación de la CAO en 2000, los Estados miembros se han beneficiado enormemente. Entre 2006 y 2010, el comercio intrarregional pasó de 1.600 millones de dólares a 3.800 millones de dólares. Aun así, el comercio intrarregional de la CAO representa el 12% del comercio total, en comparación con la cifra del 60% de la Unión Europea. Al enlazar los puertos de embarque de África oriental de manera más eficiente y rápida con los Estados del interior, la AER moverá más mercancías con mayor rapidez y reforzará estos vínculos regionales, al tiempo que reducirá la brecha comercial intrarregional. El impacto de la AER por sí sola en los costos de transporte será impresionante. Actualmente, el traslado de un contenedor de mercancías entre un puerto de entrada de África oriental y el interior lleva un promedio de setenta y cinco días y cuesta un promedio de 4.000 dólares. La carga de EAR viajará a 120 kilómetros por hora y reducirá el costo de envío de la carga en más de un cincuenta por ciento. El proyecto EAR también ofrecerá importantes oportunidades de empleo. El contratista chino de EAR estima que por cada kilómetro de vía, la EAR generará sesenta empleos.

Ruanda y Burundi son un ejemplo de ello. El ferrocarril proyectado será el primero de su tipo entre estas naciones vecinas, que han sufrido durante mucho tiempo los altos costos de transporte y se han enfrentado a bajos niveles de empleo. Sólo en Ruanda, donde el noventa por ciento de los ruandeses son agricultores de subsistencia, se proyecta que la EAR genere 30.000 empleos y 7.000 puestos de trabajo cualificados durante su construcción inicial. Además, en el este de Burundi, los depósitos de níquel recién descubiertos pueden ser alcanzados y explotados fácilmente por un sistema ferroviario más eficiente.

A pesar de estas proyecciones positivas, el costo, el terrorismo, los obstáculos geográficos y las rivalidades nacionales son todos posibles factores que pueden arruinar a las AER. El principal desafío será cumplir con el colosal precio del proyecto. El Banco de Exportación e Importación de China proveerá el noventa por ciento de los 3.800 millones de dólares de la primera etapa, pero esta contribución apenas hace mella en el presupuesto general estimado de 13.500 millones de dólares de la EAR. La magra contribución del diez por ciento de Kenya dice mucho de la difícil situación financiera de África Oriental. Si la economía más grande de la región considera que el precio es oneroso, sus vecinos más pequeños tendrán dificultades para pagar su parte. China puede ser una opción políticamente ventajosa para la financiación, ya que los países de África Oriental buscan alejarse de lo que el presidente ugandés Museveni ha caracterizado como un exceso de donantes occidentales, pero todavía no es del todo seguro que ellos paguen la factura de las secciones suroccidentales de las AER. Es poco probable que los miembros de la CAO puedan generar financiación por sí mismos, y el acceso a las inversiones occidentales para llenar este vacío puede resultar difícil, ya que los donantes cuestionan la legislación antihomosexual de Uganda y el supuesto apoyo de Rwanda a las milicias desestabilizadoras de la República Democrática del Congo.

Otra preocupación es la inestable situación de seguridad. A mediados de mayo, dos explosiones mortales del grupo insurgente somalí al-Shabaab sacudieron la capital de Kenia. Con el Presidente Kenyatta continuando su apoyo a las operaciones militares en Somalia, el terrorismo es una seria amenaza dentro de Kenya. Es preciso garantizar la seguridad si la AER espera atraer inversiones y obtener los beneficios esperados de sus financiadores.

Los puntos finales geográficos de la AER también plantean ciertos desafíos físicos y políticos. Por ejemplo, Rwanda y Burundi no tienen líneas de ferrocarril preexistentes. Con el 74% de las tierras disponibles dedicadas a la agricultura, los dirigentes políticos de ambos países tendrán que decidir dónde construir esas líneas y cómo adquirirlas. Las disputas políticas no son desconocidas para muchos políticos de la CAO, pero una gobernanza fraccionada podría perjudicar aún más las perspectivas de la CAO. La financiación internacional exigirá que la CAO evite futuros escollos políticos, como la detención de rivales políticos para disimular errores de seguridad nacional.

Por el lado positivo, los entornos normativos de muchos Estados miembros de la CAO siguen siendo atractivos para la inversión extranjera directa y los sectores extractivos siguen creciendo e innovando. Al comenzar la construcción, el éxito depende de si los líderes pueden mirar más allá de sus propios medios de vida políticos y poner los intereses de su nación en primer lugar, un desafío que otros autores de esta serie han destacado. Los Estados miembros de la CAO deben buscar más, y no menos, integración y cooperación, y permitir que la estabilidad y la confianza vuelvan a entrar en estas relaciones, a menudo tempestuosas. Si la CAO puede navegar por sus problemas, la AER ayudará a llevar la prosperidad a África Oriental.

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