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¿La carga ineludible de Colombia? – Colinas Verdes San José

¿La carga ineludible de Colombia? – Colinas Verdes San José

<Colombia ha sufrido una guerra civil e insurgencia continua y a menudo no reportada por más de medio siglo, con aproximadamente una de cada diez personas forzadas a huir de sus hogares debido a la violencia. Ahora, incluso si las negociaciones de paz en curso conducen a la desmovilización en gran escala de los grupos paramilitares y otros grupos armados, y es de esperar que lo hagan, otro tipo de presión de desplazamiento sigue siendo probable. El aumento de la inversión internacional y los proyectos de desarrollo relacionados pueden llevar a la dislocación de las comunidades rurales, y el vecino del sur de Colombia, Perú, sirve como un ejemplo vívido de este dilema.

A diferencia de las personas desplazadas internamente (PDI) que huyen del conflicto, las personas desplazadas inducidas por el desarrollo (PIDD) deben reasentarse como resultado de proyectos que incluyen la infraestructura urbana, la construcción de represas, o la minería y la extracción de recursos. Puede ser difícil diferenciar entre estas categorías, y muchas personas se desplazan por una combinación de razones. No obstante, se estima que unos diez millones de personas se trasladan cada año, a menudo por la fuerza o la coacción, debido a proyectos de desarrollo en todo el mundo.

Los afectados no están específicamente protegidos por el derecho internacional, ni caen bajo la jurisdicción de un organismo de las Naciones Unidas en la forma en que el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) ayudan a los refugiados y a las poblaciones internamente desplazadas en las zonas de conflicto. Para muchos en los estudios de migración forzosa, el desplazamiento por motivos de desarrollo se considera una preocupación menor porque, en lugar de enfrentarse a una amenaza física, muchos residentes reciben una compensación por su traslado. Sin embargo, numerosos estudios muestran que las poblaciones reasentadas suelen estar peor en nuevos lugares.

Históricamente, Perú y Colombia han tenido cada uno grandes poblaciones de desplazados internos debido a insurgencias armadas: Sendero Luminoso y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), respectivamente. CODHES, la principal ONG de Colombia en el estudio del desplazamiento, informa que más de 250.000 personas se vieron obligadas a abandonar sus hogares en 2011, parte de una población total de desplazados internos de casi 5,5 millones (muy superior a la estimación del gobierno de 3,9 millones de desplazados internos). Mientras tanto, la violencia política de los años 80 y 90 desplazó hasta un millón de personas en el Perú.

La posterior estabilización del Perú puede ofrecer un vistazo al futuro de Colombia. Veinte años después de la captura de los fundadores de Sendero Luminoso y la disminución de un conflicto que causó 70.000 muertes, la seguridad ha mejorado mucho, aunque persiste una insurgencia de bajo grado. El Perú tiene ahora las mayores exportaciones de oro, plata, plomo, estaño y zinc de América Latina. Sin embargo, el gobierno está promoviendo leyes y forjando relaciones con compañías mineras internacionales que llevarán a la reubicación de pueblos o barrios enteros en zonas ricas en minerales.

Este aumento de la presión de la extracción de minerales ha traído consigo un aumento concomitante de la movilización y la protesta de la comunidad, y la oficina del Defensor del Pueblo del gobierno ha informado de que las disputas se han cuadruplicado entre 2004 y 2008. Las protestas a gran escala han provocado múltiples muertes. Un investigador peruano estima que 100.000 personas se verán desplazadas por proyectos de desarrollo en el país en los próximos años. El Consejo de Relaciones Exteriores considera que el Perú es «emblemático de la promesa económica y los juicios a los que se enfrentan las naciones ricas en riquezas minerales».

El creciente apetito por los recursos y los elevados precios de los minerales han llevado a la expansión de la extracción de minerales en todo el mundo, impulsada en gran medida por las empresas mineras internacionales privadas. Durante 2011, la extracción de minerales ayudó a impulsar un fuerte crecimiento económico a través de los Andes: la economía de Colombia creció un 5 por ciento, la de Perú un 6,2 por ciento y la de Chile un 6,6 por ciento. La minería se está desplazando cada vez más a regiones antes no afectadas, donde residen cientos de millones de campesinos pobres e indígenas.

En Colombia, la minería tiene un gran potencial. Después de décadas de violencia, la inversión está aumentando debido a las mejoras en la seguridad y a las exenciones fiscales del gobierno para los inversores extranjeros. Colombia experimentó un aumento de nueve veces en la inversión minera internacional desde el año 2000, y durante los primeros seis meses de 2012, la inversión extranjera directa aumentó un 26%, en gran parte vinculada a la minería y la producción de petróleo.

Sin embargo, un auge de la minería en Colombia puede causar complicaciones. La extracción de minerales podría en realidad profundizar el problema de los desplazamientos, aumentando el número de desplazados incluso cuando el conflicto disminuye. Aunque el International Crisis Group informa que las compañías mineras legales se enfrentan a la extorsión de grupos armados como las FARC, las operaciones mineras ilegales todavía tienen lugar en casi la mitad de los municipios. La difusión y el desarrollo de las industrias extractivas legales aportan amplios beneficios económicos, pero también pueden aumentar el descontento y la desarticulación social. Al igual que su vecino del sur, Colombia también puede estar entrando en una nueva etapa en la que el conflicto armado se acompaña de un desplazamiento inducido por el desarrollo como una amenaza significativa para las comunidades rurales y la estabilidad interna.

David D. Sussman es un candidato a doctorado en la Escuela Fletcher, donde recibió un Master en Derecho y Diplomacia y un certificado en Seguridad Humana. Su trabajo y sus escritos se centran en la migración global y los refugiados, más recientemente en América Latina.

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